Mis últimas reflexiones sobre la vida, mis novedades y mi HASTA LUEGO!!!

Hola!!!

Como os dije el Lunes, esta semana es mi cumple. Estoy reflexiba. Me han venido a la cabeza momentos del pasado, del presente y del futuro, estas últimas semanas.

No puedo decir que me sienta vieja, la verdad. Ni que me cueste cumplir años. Pero si he sentido algo este verano, relacionado con “el paso del tiempo”, que no había sentido antes y ayer lo recordé.

Estando en Portugal, en la playa, había un grupo de chavales jugando y haciendo piruetas. Y pensé; “eso nunca más lo voy a vivir”.

Hasta ese momento, cuando no había hecho algo que me parecía atractivo, o todo lo contrario, había hecho algo que me gustaba mucho y que quería repetir, siempre había sentido que aún me quedaba tiempo para hacerlo.

Por ejemplo. Yo que sé… ¡¡¡hacer parapente!!. Nunca lo hice, porque no quiero, pero si quisiera dentro de dos años o cinco podría hacerlo.

Pero hay cosas que no. Que nos pasa la edad, por los diferentes estilos de vida, por la condición física de cada uno… y  yo creo que no volveremos a hacer.

Nunca había sentido eso hasta aquel día. Y mi marido me dijo, “es q te haces mayor”. Y… ¡¡¡otras!!!, pues es verdad. Mayor me hice, crecí… de estatura no mucho, jajaja… pero interiormente si. Y en responsabilidad y en mi parte espiritual… y soy madre y en saber lo quiero y lo que no quiero… Pero nunca había sentido eso. Saber que hay cosas que ya no volveré a hacer.

El hecho de pensar y sentir como que hay “un tren que se ha pasado”. Que hay cosas que no se repetirán, momentos y situaciones que aunque lo desease no volverían a ocurrir, porque ese momento de mi vida ya ha pasado. Es pasado. Y esas vivencias, ahora les toca vivirlas a otros. A mis hijos, a … lo que vengan detrás.

 

Es una buena reflexión, a punto de cumplir los 33 años. Una buena reflexión para mi misma por lo menos, que me ayuda a poner los pies en la tierra y a recordarme la importancia de coger las riendas de mi propia vida.

 

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Hace unas semanas asistimos a una charla en que se hablo sobre la vivencia del tiempo. En aquel momento apunté una serie de ideas que me llamaron la atención y ahora les doy mi propio sentido:

 

La vida se compone de tres momentos. Pasado, presente y futuro. Vivir aferrado a cada uno de ellos por separado, no tiene sentido. El sentido lo da el equilibrio entre ellos. Vivir en el presente, conscientes de nuestro pasado y mirando también al futuro. Y así podremos construir nuestra propia historia. Con pasado, presente y futuro.

El pasado, nadie nos lo puede quitar, es parte de nuestra historia. Ni siquiera la muerte anula todo lo vivido. Nuestra historia no está sola, porque está unida a la de nuestros padres, a la de nuestros abuelos, a la de nuestros hijos…

En el presente, no podemos vivir en la nostalgia del pasado, ni en lo que está por llegar, constantemente. Hay que recuperar el presente y tomar las riendas de nuestra vida y de lo que estamos viviendo en este momento.

El futuro, nos ayuda a fijar metas y un horizonte. Un futuro, con un pie en el presente que nos permita preguntarnos a dónde vamos y saber lo que queremos.

 

Y todo esto, tiene mucho que ver con mi vida.

En estos momentos, que va a hacer casi dos años desde que abrí el blog (pasado) y mirando lo que tengo ahora mismo (presente), ha llegado el momento de hacer cambios (futuro).

Cambios en el blog, para bien espero,jejeje.

No voy a cambiar el contenido. Porque seguiré compartiendo con vosotras TODO LO QUE ESTÁ EN MIS MANOS, como dije siempre, de ahí el nombre del blog.

Solo que lo voy a hacer desde otro sitio. Me voy de wordpress, me he buscado un nuevo servidor… Quiero crecer y ampliar.

Y para ello necesito tiempo. Tiempo para preparar todos los cambios. Y también para preparar la tienda que tengo en mente. Y me lanzo. En algún momento tiene que ser. Y será ahora.

Así que… me voy a despedir de vosotras durante un par de semanas o tres, para centrar mis energías en lo que está por venir. Y os digo ¡¡¡HASTA LUEGO!!!

De todas formas, os informaré de todo a través de las RRSS y… seguro que sigo publicando cositas en Facebook, Twitter, Instagram y Google+. Y además, podreís leerme mientras tanto, en mis colaboraciones con la revista Diario de Mujer y con Calico, Patchwork y Acolchados.

Besitos… ¡¡¡¡HASTA PRONTO!!!

 

mi firma de otoño

Los jaleos que hay en (casi) todas las familias

Parece que las personas que escribimos un blog tenemos vidas maravillosas y perfectas. Y seguramente que son maravillosas, yo por lo menos creo que la mí así lo es. Pero eso no evita que no tengamos problemas, “malos rollos” y complicaciones. Vamos, yo los tengo. Lo que pasa que no los cuento.

¿Y por qué no los cuento? Podría hacerlo, igual que cuento otras cosas. Pues si… podría. Pues no lo hago porque sería puro cotilleo y porque creo que no aporta nada a nadie.

A no ser, que tenga una reflexión de fondo y haga que el que me lea se pare a pensar, se sienta comprendido y apoyado. Entonces sí merece la pena. Y creo que en este tema de las familias, todos conectamos.

Porque todo tenemos familia. Todos; estemos más lejos o más cerca de ella; estemos muy en contacto o muy alejados de ella. Pero todos la tenemos… Y no la elegimos.

Y esa es mi reflexión de hoy. ¿Quién tiene familias perfectas? ¿Perfectas para quien?

Como se dice aquí en Asturias, “en to les cases se cuecen fabes, y en la mía a calderaes”. Que viene a ser algo así como que en todas las casas hay problemas (y en la mía también, por supuesto)

Y no existen las familias perfectas. Cuando no tenemos a la abuela enfadada, tenemos al hermano que se cela, a la madre que la llamamos poco y se queja, al primo que se ha olvido de nosotros para siempre… Yo que sé. Cada familia tiene lo suyo.

Pero es que, chicas y chicos, es la que tenemos. No tenemos otra. Y no es perfecta, pero es la NUESTRA. Con las cosas que nos gustan y con las que no nos gustan. Y, o aceptamos lo que hay y vamos sorteando las olas según vengan, o si vamos contra corriente, nos damos una y otra vez donde rompen las olas.

Y miramos lo de los demás creyendo que sus familias son mejores,porque parece que no tienen problemas. Dejemos de compararnos y de mirar a los demás y miremos a nosotros mismos y busquemos en qué podemos cambiar nosotros para sentirnos mejor.

Y más de uno dirá; “¿Yo?. ¿Cambiar yo? Que cambien ellos, que son unos egoistas, que solo miran su propio interés, que solo me llaman cuando quieren algo” .Y puede que sea verdad, pero es que al OTRO no lo vamos a cambiar. Cada uno SOLO TENEMOS EL PODER DE CAMBIARNOS A NOSOTROS MISMOS (que no es poco…)

Y por mucho que digamos que nos da igual, que nos alejemos... la familia siempre está ahí. ¡¡¡Siempre!!! Aunque sea en el rum-rum interior de cada uno. Y a veces, como duele por dentro, en lo más profundo. ¿Verdad, qué sí?

 

Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 23.56.32(Vía Pinterest)

 

Pues yo sigo teniendo mis cosas con mis familias, pero en estos dos últimos años me siento que he avanzado un montón y siento tanta paz interior que no lo cambio por nada… Pero me ha costado lo mío. Y no es tarea fácil.

¿Cómo lo he hecho?

  1. Reconociendo a mis padres como son. Y aceptándolos como son. Sintiéndome cerca de ellos. No metiéndome en sus asuntos, manteniéndome al margen. Y sabiendo cuál es mi lugar. Yo soy la hija. Siempre seré la hija. Ellos son mis padres. Me han dado lo más importante que tengo. La vida. Y me siento muy agradecida.
  2. – Manteniéndome alerta para no juzgar los actos de los demás. No justifico algunas cosas de las que pueden hacer. Pero las comprendo desde la situación personal de cada uno. Y esto me ayuda a mirarles con otros ojos, con “los ojos del cariño y la comprensión”.
  3. – No envenenándome, ni envenenando a los demás. Intentando no regocijarme en el cotilleo. Ni predisponerme a pensar mal de los demás antes de que sucedan las cosas.
  4. – Pensando en las cosas buenas de cada uno. Y dejando lo otro pasar. Y si tenemos suerte de poder hablar las cosas con las otras personas y solucionar los problemas… pues estupendo.
    Y sobre todo…
  5. – No metiendome en asuntos que no son míos. Porque a veces nos metemos en cosas que no tiene que ver con nosotros. O nos meten en discusiones que de repente sentimos que no pintamos nada ahí.  Yo estoy para apoyar y para escuchar… para opinar si me piden opinión, pero no para envenenar más , ni para enfrentar… Incluso es bueno decir por dentro, “este no es mi asunto“… Yo me lo he repetido mucho, y eso me ayuda a mantenerme al margen.

Cuanto camino nos queda por recorrer amigas y amigos… Y yo me quedo con tres cosas como CONCLUSIÓN:

  • No podemos negar, ni anular, ni olvidar a nuestra familia. Aunque queramos hacerlo con la mente, nuestro corazón no lo hará, porque los lazos de sangre siempre nos mantendrán anidos a ellos. Siempre…
  • No nos queda otro camino que la aceptación de cada uno tal y como son. Y si alguien tiene que cambiar somos nostros y los ojos con los que miramos a cada uno de ellos.
  • Estar en el lugar que nos corresponde a cada uno, en cada momento. Aunque yo sea madre, siempre seré hija de mis padres, aunque se hagan mayores y creamos que podemos mandarles y dirigirles, yo soy la hija y ellos son mis padres. El no ocupar nuestro lugar nos traerá enfrentamientos y disgustos.

 

Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 23.59.28(Vía Pinterest aquí)

 

Podría escribir mucho más de todo esto. Me apasiona. Pero quizás si os ha “movido” algo de lo que yo he escrito y queréis leer más, podéis hacerlo en estos enlaces…

– En la escuela “3armonías”. Para mi hay un antes y un después en mi vida tras de asistir al curso con Nacho sobre Pedagogía Sistémica.

– Para saber, qué es y como funciona; aquí, en la página de Bert Hellinger. Y para leer como se relaciona todo esto con la escuela y la educación; os dejo dos enlaces: aquí y aquí.

– Y si queréis leer reflexiones, historias y vivencias preciosas sobre niños, padres, educación… No dejéis de leer “Educar con estrella”

 

¿Y vosotros, qué experiencia tenéis con vuestras relaciones familiares?

mi firma de otoño

¿Cómo poner el otoño en nuestras casas? ¡¡Os doy ideas!!

Hola a todas y todos!!!

Ha llegado el otoño, y pensar que yo estaba triste porque se acababa el verano, y ahora estoy encantada porque empieza esta estación, que o te encanta o la odias, como mi madre por ejemplo. Empieza a pensar en que los días se hacen más cortos, el frío…

Esta semana he puesto fotos muy bonitas en facebook y en instagram, todas del otoño. También novedades e ideas de rutas en Asturias.

Cada estación tiene sus cosas buenas. A mi, el otoño siempre me gustó, desde pequeña. Primero porque en otoño es mi cumple 😉 Y después porque el otoño es muy entrañable. A mi me recuerda a mi infancia, en mi pueblo, a las botas de agua, a las hojas secas por el suelo, que nos encantaba pisar por el ruido que hacían.

En otoño empezaban a encender las cocinas de carbón, íbamos a  pañar castañas y las asábamos encima de la chapa de la cocina. Y en ocasiones, mis padres sacaban la sidra champanada y mi vaso de leche y comíamos juntos las castañas. ¡Es una tradición en casa de mis padres!

Y ahora que no tengo cocina de carbón en mi casa. ¿Que puedo hacer?. Las tardes en casa son ideales para ver una peli debajo de una manta, charlar de lo que ha pasado en nuestro día  mientras tomamos un té o un chocolate, hacer un bizcocho de calabaza, un juego en familia…

Es tiempo para recluirse, en nada llegará también el invierno. Es un momento en el que igual que los árboles con sus hojas, nos podemos renovar. Surgen ideas, nuevos propósitos…

En la calle, esta estación invita a paseos por el bosque y los parques. A observar como poco a poco empieza a cambiar la tonalidad de los árboles. Aquí en Asturias somos afortunados, hay tantos sitios donde ir. ¿Conocéis Muniellos? Os lo recomiendo. Es precioso. Tenéis que pedir autorización para entrar en la Reserva pero merece mucho la pena ver el bosque de robles.

Paseando por el campo, los niños, pueden aprender mucho sobre el cambio de estación. Encontrarán palos, piñas, hojas… Todo les gustará y les encantará traérselo a casa. Y después podéis hacer juntos un montón de cosas con ellas (manualidad aquí). Animales con las hojas sobre un papel, pintar los palos o hacer centros de mesa con las piñas. Y no tan niños, la verdad, porque a mi me encanta decorar nuestra casa con palos que tengan líquenes, con piñas…

 

piñas

 

centro de mesa

 

Os dejo una foto que me encanta. La leña cortada preparada para el otoño y el invierno. Busquemos lo bueno de cada estación, de cada día. Aunque nos cansemos de que llueva, de que los días sean más cortos…

Estoy segura que somos capaces de buscar la esencia y las cosas bonitas de este otoño.

 

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Y vosotr@s, ¿estáis preparad@s para el otoño?

mi firma de otoño

* En este enlace, os dejo más ideas para hacer este otoño. Las escribí en el  blog hace tiempo. Son 112 cosas. ¿Quieres añadir algo más?

* Y mi tablero de Otoño en Pinterest. ¡¡Lo comparto con tod@s!!

¿CÓMO ME SIENTO ANTES DE QUE EMPIECE EL COLE?

Hola chic@s!!!

Estoy un poquito nerviosa. Todos los inicios de curso traen cosas nuevas y sorprendentes. También cambios y cierto miedo a lo desconocido.

Creo que todo esto es lo que sienten nuestro hijos cuando piensan en el primer día de clase. Hoy es Martes, y no suelo publicar. Normalmente suelo hacerlo los Lunes y Jueves, pero esta semana quiero aprovechar cada instante con ellos y quiero acompañar a mis hijos en su primer día de cole este año.

Pero antes de que llegue ese día, me apetecía contaros lo que pasa por mi cabeza.

Por un lado pienso que Martín lo tiene chupao, si lo comparo claro, con el año pasado que empezaba el cole con dos años, tomando teta y haciendo caca en el pañal. Pues si, todo eso. Más de una madre pensará… “Oh!!! Dios mío… ¿Cómo no le quitaste la teta antes, o el pañal, o…? Estoy segura que otras madres pensarán, “No soy la única. Me siento comprendida”. Os invito a que leáis el post que hice el año pasado sobre mi manera de afrontar el primer día de colegio (aquí). Creo que os gustará.

A veces nos cuesta hablar. Porque sabemos que si hablamos de lo que nos pasa, de lo que sentimos, pueden juzgarnos por ello. Y cuando las situaciones son complicadas para nosotras, no necesitamos que nadie nos recuerde nuestra inseguridad.

Pues Martín controló sus esfinteres, pasó el susto de los primeros días, venía a casa a hacer caca en el pañal hasta un mes después de empezar el cole… y poco a poco empezó a acostumbrarse a su nueva vida. A sus rutinas, a salir de casa temprano… y empezó a hacer caca en el W.C. y dejó la teta… y todo pasa. Y empiezan nuevas etapas…

Este año le toca a Lucas un gran cambio. Empieza Primaria. A veces los padres, no le damos tanta importancia a este cambio porque parece que como siguen en el mismo colegio, no lo notarán tanto. Y sin embargo estoy segura de que es un gran cambio para ellos. Es el primer paso para hacerse mayores. En el caso de Lucas cambia de edificio, de compañeros, de profesores… La disposición de las mesas a veces cambian, los horarios, lo que se les exige…

¿Y sabéis que es lo que me ronda la cabeza? Varias cosas:  ¿Tienen los niños ganas de empezar el colegio? ¿Es bueno que tengan ganas de empezar el colegio? ¿Les da pena que se acabe el verano?

Lo he estado hablando con mis hijos estos días. ¿Recordáis que os conté en facebook lo que me habían respondido cuando les dije que se acaba el verano? (aquí).

Pues no sé si es bueno o no que quieran empezar el cole. Más de un@ está pensando que me he vuelto loca!!

Yo quiero que tengan ganas de empezar el cole… pero por mi. Me explico: quiero que les apetezca que llegue el inicio de curso porque de esa manera estarán contentos, ilusionados… y yo sufriré menos. Si mis hijos llorasen al acordarse del cole pues yo lo pasaría mal víendolos sufrir. Y no quiero eso. Así que estoy deseando escuchar de su boca… ¡¡¡Quiero que empiece el cole!!!

Pero por otro lado pienso que cuando mis hijos me dicen (o cuando escucho a otros niños decir) que vaya bonito que es el verano, que bien lo pasamos… que no quieren empezar el cole… Yo me siento orgullosa de eso. Pues si!!! Me siento orgullosa de que mis hijos quieran estar en casa conmigo, que sean felices con nosotros, haciendo cosas, viajando, con sus obligaciones de verano que también las han tenido… con nuestras discusiones y nuestros enfados. ¡Que alegría poder escuchar que quieren estar en casa con mamá y papá!

¿Que sería lo que más me gustaría? Que los niños dijesen las dos cosas. Pero no solo los míos. Los de todos. Que tuviesen pena porque se acabase el verano y tener que volver a la rutina, los horarios, las carreras y las actividades… porque a lo mejor verán menos a sus papás, porque lo han pasado tan bien y han disfrutado tanto que no quieren que se acabe nunca.

Y a la vez sería precioso que nos dijesen: ¡Que ganas mamá, empiezo un nuevo curso! Voy a aprender un montón de cosas. Tengo ganas de ver a los amigos… Pero no que solo tuviesen ganas de empezar el cole por ver a los amigos… Que tuviesen ganas de ir a clase y de aprender, de descubrir cosas interesantes del mundo, de la vida.

Es igual que los adultos. Siiii… Todos estamos muy bien de vacaciones. Bien. Pero hay diferencia al empezar a trabajar si eres feliz en tu trabajo, te sientes realizado y motivado, tienes ganas de seguir aprendiendo, aunque te fastidie madrugar y los atascos… que si vas a un trabajo que no te gusta, no te valoran, te aburres, te exigen horas extras, no entiendes lo que te dicen…

Con todo esto que he reflexionado, lanzo dos preguntas a l@s que me leéis.

  • ¿Qué puedo hacer yo como madre para motivar el inico de curso?
  • ¿Qué puedes hacer tú, profesor, para que nuestros hijos tengan ganas de ir al colegio a aprender y no solo por ver a sus amigos?

Ahí os las dejo… seguro que con vuestras respuestas reflexiono un poquito más sobre todo esto que ronda mi cabeza esta semana.

Espero que disfrutéis de la vuelta al cole y del resto d ela semana!!!

Saray Escobar